MIEDO. TEMOR.

Miedo. Ese sentimiento de oscuridad y terror. Esa sensación que te apaga, te consume y deja al descubierto todos tus temores. A veces, puede ir acompañado de lágrimas derramadas. Otras, de rabia contenida o rabia expresada. 

Y yo tengo miedo. Miedo a todas horas, minutos y segundos que pasan. Miedo a perder a quienes me importan, miedo a perderme a mí misma, miedo a quedarme sola. 

Tengo miedo a decir algo y poder molestar, tengo miedo de no hablar o hacerlo demasiado. Tengo miedo a no sentirme querida o saber qué es sentirse querida. Tengo miedo de cerrar los ojos y no volverlos a abrir. Miedo a expresarme y que huyan de mi lado. Miedo a darlo todo y a la vez de no dar lo suficiente. Miedo a que no sea recíproco, que no confíen en mí  y yo darlo todo y más. Miedo de no ser lo suficientemente buena. 

A veces puede ser peor castigo el que una misma se impone que aquél que pueden imponerte terceros. 

Y el silencio, muchas veces, es a lo que más temor le tengo. Y muchas veces también, es aquello que más recibo. 
Hay momentos necesarios, pero en otros necesitas la palabra, el contacto y no la soledad y el no hablar. 

TONTA ELLA,TONTO ÉL.

Y por él, he vuelto a escribir. 

Mi chico del bus. El chico por el que el curso pasado veía subirse en el bus dos paradas más allá de la mía, unas veces bajaba en mi parada y otras veces seguía adelante, donde aquí la menda se montaba su propia telenovela y pensaba que iba a casa de su pareja. Le observaba y según sé ahora, él a mí también. Apareció por otro medio, empezamos a hablar por móvil, hasta que un día le echó valor y se sentó a mi lado. Se me cayó el móvil, disfemeé(disfemia) y me puse más roja que el tomate que soy habitualmente. 

Nuestra historia empezó así, hubo momentos muy bonitos, otros que luego hicieron que existiese un parón muy grande hasta que nos volvimos a ver en el bus y se volvió a sentar a mi lado, ésta vez como si todo aquél tiempo que pasó entre nosotros no hubiese existido. Cómo si todos los problemas se hubiesen desvanecido. La chispa volvió a resurgir, los nervios volvieron a mí. Ésta vez rompí los auriculares. 
Me dijo de volver a quedar, le di más que largas, empezaba a volver a sentir algo por él y no quería. Al final, accedí. Volvimos a quedar, estuve reacia las primeras veces, pero al final no pude más. Todo aquello que trataba de evitar me pegó tal bofetada que me hizo verlo todo. Me gustaba, no podía evitarlo, quería algo más. Él quería algo más también. Tras mucho pensarlo, y pensando que no pasaría él me pidió de salir de forma formal. Le respondí "Podemos intentarlo", dicho "podemos intentarlo" ha hecho que le diga "Te quiero", que sienta por él algo que pensé que no volvería a sentir, a vivir y convivir con alguien. A buscar el tiempo hasta debajo de las piedras para poder verle y aunque sea abrazarle. A llegar a dormir juntos, a mirarle a los ojos y decirle "no quiero perderte", sé que no soy perfecta y él lo tiene más que claro. Pero aquí estamos haciéndonos las fotos más chorras que podemos hacernos, estar tirados en la cama abrazándonos, ir cogidos de la mano mientras caminamos y experimentando sensaciones que jamás imaginamos. 

No creí arriesgarme, y aquí estoy. Me arriesgué y estoy una relación


(Y no me arrepiento de ello)

Mischief Managed!