SALID.

Gritos, ruidos y lloros. No soy yo, son mis vecinos, uno grita, se oyen diversos ruidos, otras veces lloros y perros que ladran sin cesar, conocedores de acontecimientos nada agradables.
Y aquí estoy, metida en la cama, con mi manta, escribiendo ésto, escuchado todo aquello. La vida de los demás dentro de la mía, sufro por ellos hasta oigo ronquidos que no son míos. Escucho golpes que no me conciernen, pero ahí están, viviendo en la vida de muchos otros que pueden estar riendo, comiendo o todo al contrario. 
Escucho tantas cosas con las que convivo, que forman parte de mí. Son aquello con lo que duermo, aquello que me acompaña por las noches, pero hay veces que no se soportan, me agotan y me acaban haciendo desaparecer para no escuchar todo lo que se dicen, se escupen y critican. 
Me duele hasta a mí y eso que no convivo con ellos, pero no me gusta nada lo que escucho. Es más, voy a dormir, es lo mejor que puedo hacer por aquí.

VIVE, SUEÑA.

Tengo ganas de viajar, de irme por ahí y disfrutar. Sola con el sol en poniente, una libreta y un bolígrafo infinito que hace que pase las horas escribiendo, plasmando todos esos acontecimientos.
Llevadme a algún lado, a un sitio especial donde me pueda liberar, un lugar donde pueda estar en paz y luche conmigo misma para crear un yo más natural. 
Quiero dejar de sentir, de vivir ciertos momentos, de olvidarme del pasado, vivir el presente y  querer un futuro inesperado.
Sentirme bien conmigo misma es lo que más deseo, alzarme ante todo y chillar, liberarme de todo lo pesado y ser ágil para poder volar. 
Vivir sin miedo, aventurarme en un mundo lleno de peligros, tener a alguien a mi lado con quién descubrir todos esos rincones que faltan por vivir. 
Soñar con los ojos abiertos, ver mundo y paisajes completos. Ver en luz y la oscuridad, navegar, escalar y aprender a volar. 
Quiero sentirme como antes, cuando todo iba bien y no pensaba en el mal, cuando la inocencia era todo bondad, y una sonrisa lo mejor que me podía pasar. 

Sigo escribiendo, redactando mi presente para un futuro de mi pasado. Quiero aprender a sentirme bien conmigo misma, que todo lo que hago es por algo, y si lo hago no me arrepienta de ello, aunque lo haga y no piense más allá de lo esperado.

Soy yo, y así es como soy. No tengo dos dedos de frente, más bien me faltan pero puedo vivir con ello. Debo aprender a hacerlo. 

CIERRA LOS OJOS.

Dejo las lágrimas caer, dejo que mojen mi piel, mis sábanas y quedan impregnadas de mi esencia. 

Últimamente no paro de hacerlo, aparecen cuando menos te lo esperas, cuando pienso en algo que noto que me afecta ¡ZAS! Yo no era así, yo no lloraba, no era tan vulnerable, ahora todo me afecta el doble. La culpa es mía, pero he cambiado y no sé si a mejor o peor, pero no puedo parar de llorar. Me falta algo, hay días, noches que me siento vacía que me falta algo en mi interior, un yoqueséqué. Creo que me siento sola, me falta algo, algo seguro a mi lado, pero todo se irá, el motivo da igual, pero desaparecerá. Y lloro, me entristezco, es como si mi corazón dejase de latir, se para me derrumbo y cuando cesa respiro y vivo. 
Pero hay algo roto en mí, lo sé porque lo siento. 
Y ahora mismo, necesito a alguien conmigo en la cama, que me toque el pelo, me retire las lágrimas y me sonría. Alguien que me abrace y se quede a mi lado, si puede ser durante toda la noche. 
No tengo esa suerte, no tengo a alguien así a mi lado, echo de menos despertarme en medio de la noche, ver que alguien está conmigo y abrazar a esa persona, sentir que no estoy sola. Y eso, no me importaría tampoco que alguien me lo hiciese. 
Sabes ese momento en medio de un sueño, notas que alguien te toca, te roza y se acerca a ti, te toca el pelo, te da un beso o te dice algo que no acabas de saber por lo dormida que estás pero sabes que vale la pena... Me faltan más días así, más en mi cama o en otra pero quiero volver a sentirme como jamás me sentí de bien. 

Y no dejo, de llorar. Porque todo lo escrito ha sido entre lágrimas, esas de verdad y no de cocodrilo. 

SIENTO.

Hay días, como el de hoy en los cuales piensas que quieres dejar de luchar, dejar de sentir y lamentarte. 
Escribo porque me ayuda, pero siento demasiado y todo no puedo plasmarlo.
Te levantas y vives, vives despierto pero piensas que estás en un sueño. Pierdes la conciencia, pierdes los sentimientos, y te quedas vacío por dentro. 
Dicen que la vida son dos días, dos días para disfrutar y pasarlo bien, pero yo no. Me canso, me agoto y quiero olvidar, quiero deshacerme de tantos recuerdos, el motivo es que siempre vuelven. 
Piensas las cosas aunque otras veces no, quieres saltar, alzarte y disfrutar pero estás en el suelo, caída y con ganas de llorar. Lloras porque es lo único que puedes hacer, derrochas lágrimas porque has vuelto a caer. Y caes, porque es lo único que sabes hacer. 

Todo lo que aquí hay es por y para mi, es mi lugar y espacio para ser yo misma, para sentirme con un peso menos encima. Lo necesito, tengo tanto encima que el día que explote caeré aún más, me hundiré y ya no habrá vuelta atrás. 
Quiero ser feliz, quererme y que me quieran, sentir que hago las cosas por mí, pero soy débil y lo reconozco. No soy fuerte aunque a veces dé a demostrar que sí. Y con una caricia se me van todos los males, una sonrisa, una mirada y pierdo las bragas. 
Quiero que me miren tal y como yo miro, que me tengan en aprecio, no se cansen de mí (imposible que no lo hagan), y estén a mi lado dándome aquello que necesito. 
Porque quienes me conocen saben que lo voy a dar todo, daré mi 101%, porque se lo merecen algunas personas. Y quiero que no se preocupen por mi, y eso digo. Aunque en el fondo sienta lo contrario. 

Debo terminar y se me hace tarde, han sido unas aventuras no relatadas hasta hoy, y quiero hacerme saber que siempre me tendré a mí misma, porque soy lo único que tengo.