Tú no puedes hacer lo mismo, no puedes esperar a quedarte tranquila, a esperar una respuesta. Pero se debe hacer lo contrario, se debe advertir, avisar y hablar.
Sólo una palabra amable hacía falta. Es como una caricia en el momento preciso, un beso robado e inesperado.
La vida da muchas vueltas, día tras días vas conociendo mejor a las personas, y te das cuenta de la diferencia que hay entre ellas.
Yo no pedía que todo fuese perfecto, que la atención recibida fuese abusiva, pero un aviso, esa simple caricia, me la merecía.
Tengo un carácter especial, tengo la necesidad de gustarme hablar con esa persona, hasta en los momentos más inadecuados, y es perfecta. Pero temes, tienes ese yoqueséqué dentro que te dice que todo no es perfecto, y algún día puede desaparecer. Y afronto con temor día tras día, que no ocurra jamás ese día.
Pero, lo dicho, no me lo merecía. Y es más, no me quedo tranquila, porque siempre tengo la necesidad de hablar con él y en éstos momentos, tengo unas locas ganas de llorar. Porque cambié, me he convertido en mejor persona junto a él, ha sacado lo mejor de mi, todas esas facetas que creía que nadie descubriría y que prefiero que no se vuelvan a destrozar. Porque, le quiero y quiero cuidarle, si puede ser hasta el fin de mis días y que llegue muy lejos ese día de despedida.
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