Hay momentos en los cuales mi corazón deja de latir, circunstancias varias que me hacen dejar de vivir.
A día de hoy no todo ha salido como esperaba, mis expectativas de futuro han ido desvaneciéndose y todo cuanto hago me hace sentir peor. Cada letra, palabra, frase y texto que escribo es una liberación, pero lo que recibo es un puñal que me deja sin razón.
Quizás la culpa es mía, por ser tan expresiva, emotiva y en fin, empática. O no, la culpa es del mundo por tener los sentimientos metidos por el culo. O más al fondo.
Siento escalofríos cuando todo está en calma, caliente en éste invierno repentino y frío. Pero no debería dejarme llevar por la tristeza, ya que mi deseo de ayer, anoche, ese 19 de diciembre que no quería ver ni de lejos, sucedió.
Mis deseo van relacionados con el sufrimiento, con la superación y todos éstos términos que tanto hieren. Ese dolor que te penetra tan al fondo, que te deja sin respiración, el peor dolor de todos los habidos y por haber.
Con ésto que escribo hoy, quiero dar a entenderme en un futuro, que no todo me irá a mejor. Soy pesimista como la que más, pero positiva con el resto. Por eso, no quiero nada malo para el mundo, prefiero superarlo yo, no soy tan fuerte como me digo que soy, pero aún así intento serlo por mí misma. Porque nadie más que yo va a poder hacerle frente a todo lo que tengo ya encima.
Toda ésta mierda, es un asco. Y debo ser una superviviente de ello.
Ahora mismo debería estar estudiando, como la que más, porque no es que lo lleve demasiado mal, pero quiero un buen futuro para mí, donde deje de sufrir, deje de lamentarme por los demás y las lágrimas que recorren mi limpio rostro, no se dejen derramar.
Buenos días.
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