GILIPOLLAS.

El título ya lo dice, GILIPOLLAS.

Eso es lo que soy, una completa GILIPOLLAS. No puedo parar de mirar al pasado, ver todos los cambios que ha habido en mi vida y mirarme ahora. Por todo lo que luché se ha desvanecido, por todas las cosas que he intentado las han eliminado. ¿Y cómo me siento? Pues mira, dolida. Porque sí, porque soy persona y tengo sentimientos, porque las cosas me duelen, mis emociones son terribles y ahora mismo con los ojos rojos, pero verdes muy bonitos y los chorretones negros de mi ex-maquillaje de ojos diluido, me doy pena. 

Jamás pensé que todo iría así, que llegara a un momento de mi vida, tan temprano que me sintiese que he fracasado, pero a su vez es un momento para seguir adelante. Porque si algo tiene que pasarme, que me pase ya me da igual. Ladeo mi sonrisa hacia un lado con los ojos hechos mierda, me miro al espejo y me digo <Vales la pena, pero hace días que estás vacía>. Y es cierto, no pensaba que me sentiría así de MIERDA. La gente de mi alrededor me lo advertía, me decía las cosas y yo cegada, emperrada, les llevaba la contraria. Pero ahora, veo algo, algo más nítido que hace que decaiga aún más, son situaciones de las que no creía capaz. De como son las personas, de como no quería que me pasara a mí y va, y me sucede todo aquello que no quería. 
Porque aunque me haga la valiente, la fuerte, sé que no lo soy y me rompo como una muñeca de porcelana. Puede que lleve perdiendo las riendas de hace tiempo, pero ahora me doy cuenta de que ya no las llevo en mis manos, se han perdido y me encuentro sola, abandonada y aislada de todo.

Y ya paro, porque es tarde, porque tengo demasiadas cosas en mi cabeza, porque no puedo más con mi alma, con mis chorretones negros en los ojos de tanto llorar, y porque mi corazón se va apagando poco a poco.  

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