La vida es demasiado injusta, a unos les da más y a otros nos da menos.
Nunca he encajado en ningún lado, y pienso que jamás lo haré. Miro a mi familia y siempre han tenido algo especial que les hacía tener personas a su lado, pero mirándome me doy cuenta de que no. Hasta la pequeña de mi familia es aquello que quise ser y nunca pude. Sabéis lo que es tener un grupo de amigos, verdad? Yo no. La miro, me miro y veo dos mundos, o encajas o te excluyen y a mi me metieron en el segundo saco. La belleza influye mucho y yo nunca he sido muy agraciada, por mucho que me intente convencer, no.
Empiezo a aprender que no tengo a nadie, alguien a mi lado de tal manera como han tenido el resto de mi familia, soy la solitaria. Todos tienen grupitos, excepto yo. ¿Qué he hecho mal en éste mundo para merecerlo? ¿Por qué no tengo a alguien que le importe que no sea por conveniéncia?
Es más, hago ésto por mi, no por nadie más. Nadie lee, a nadie le interesa. ¿A quién le va a interesar una chica con la autoestima baja? No doy la talla.
Tengo más imperfecciones que perfecciones, más defectos que virtudes y más poca que mucha estima.
Autoestima baja, yo? Fua.
Entrando en mi familia, soy la fea. Fea y bicho raro, de pequeña muy mona y graciosa pero ahora lo he perdido todo.
No sé que ve la gente en mi, que no sean mis ojos. La demás tienen unos cuerpazos, unos tipazos qué muchos dirían OFUF. Conmigo, como mucho, OUCH. Soy más criticada que halagada y acomplejada, ya ni te cuento.
Y ésto es todo por hoy, amigos.
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