Imbécil.

Soy imbécil, el tipo de persona tan sumamente gilipollas que hace que todo lo bonito, precioso y maravilloso del mundo se convierta en mera basura. 
El esfuerzo no sirve para nada, el intentar sorprender, menos. Al fin y al cabo, no sirvo para nada.

Dicen que llorar es para débiles, y lo debo de ser, porque no paro de hacerlo. Mis lágrimas cada día tienen más vida propia, y se derraman una detrás de otra.
Nadie me dijo que serviría para algo, que debía solucionar mis propios problemas yo sola, y por mucho que lo haga, la cago. Lo hago tan mal, que dejo de lado una parte de mis sentimientos y se estrellan siendo ira, un enfado que me hace ser más niña, como cuando tienen una rabieta, pero no me doy cuenta que las palabras hieren demasiado, y eso lo destroza todo.
Vivo con el temor de perder lo que quiero y a quien quiero, pero me doy cuenta que siendo como soy, todos acaban desapareciendo y lo hacen por mi culpa, por ser como soy, por todo lo que hago o digo, por no callarme y ser una bocazas, pero si que sé que hay momentos que no me queda otra cosa que hacer, que llorar y desahogarme sola, junto mi osito de peluche abrazada y esparciendo cada sentimiento en la almohada.

No hay comentarios:

Publicar un comentario