Me tiemblan las piernas, los ojos lloran sin cesar, sin yo hacerles nada.
Es la pena que llevo dentro, todo lo que tengo se ha disparado y resurge con lágrimas, todo aquello que jamás lloré, creo que ahora lo suelto. Todas esas emociones y sentimientos que jamás florecieron han dado a relucir un yo tierno, sensible y profundamente derrumbado.
Trato de interiorizar todo aquello que creo sentir, aunque en realidad lo sienta. Pues, es una batalla difícil de lidiar, por la cual debo luchar.
Jamás me vi tan indefensa, tan rota. Que lo que yo misma digo, me duela tanto. No me creo capaz de lo que he hecho, pero hecho está y no hay vuelta atrás.
Es una decisión irreversible, irrevocable, debo permanecer en éste estado. Me lo he buscado.
Ya no siento esa felicidad que había en mí, no siento. Bueno sí, sólo pena. Me siento rota, sin dejar de llorar. No dejo de sentirme mal. No paro de lamentarme, porque siempre pierdo a quienes más quiero. Y ésto, me lo he buscado yo.
Dicen que llorar es de débiles, no lo veo así. Veo que llorar es de valientes. Es un modo de mostrarse, de dar a ver lo vulnerable que es uno a otra persona. Y eso, es de admirar.
Me duelen mis propios actos, me duele todo lo sucedido y me refugio en éstas palabras que tanto escribo. Creo que jamás había escrito tanto, pero lo necesito. Necesito decirme todo ésto, necesito dejarlo grabado.
Querer a alguien no se va de un día para otro, me va a costar mucho dejar de sentir todo ésto que tengo dentro.
Lo hago por un bien mayor. Un bien, que por mucho que duela, en un futuro dará cuenta que ha sido lo mejor. Aunque yo misma intento convencerme de ello. Pero es lo mejor.
LES NITS NO MOREN MAI
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