Hay días, como el de hoy en los cuales piensas que quieres dejar de luchar, dejar de sentir y lamentarte.
Escribo porque me ayuda, pero siento demasiado y todo no puedo plasmarlo.
Te levantas y vives, vives despierto pero piensas que estás en un sueño. Pierdes la conciencia, pierdes los sentimientos, y te quedas vacío por dentro.
Dicen que la vida son dos días, dos días para disfrutar y pasarlo bien, pero yo no. Me canso, me agoto y quiero olvidar, quiero deshacerme de tantos recuerdos, el motivo es que siempre vuelven.
Piensas las cosas aunque otras veces no, quieres saltar, alzarte y disfrutar pero estás en el suelo, caída y con ganas de llorar. Lloras porque es lo único que puedes hacer, derrochas lágrimas porque has vuelto a caer. Y caes, porque es lo único que sabes hacer.
Todo lo que aquí hay es por y para mi, es mi lugar y espacio para ser yo misma, para sentirme con un peso menos encima. Lo necesito, tengo tanto encima que el día que explote caeré aún más, me hundiré y ya no habrá vuelta atrás.
Quiero ser feliz, quererme y que me quieran, sentir que hago las cosas por mí, pero soy débil y lo reconozco. No soy fuerte aunque a veces dé a demostrar que sí. Y con una caricia se me van todos los males, una sonrisa, una mirada y pierdo las bragas.
Quiero que me miren tal y como yo miro, que me tengan en aprecio, no se cansen de mí (imposible que no lo hagan), y estén a mi lado dándome aquello que necesito.
Porque quienes me conocen saben que lo voy a dar todo, daré mi 101%, porque se lo merecen algunas personas. Y quiero que no se preocupen por mi, y eso digo. Aunque en el fondo sienta lo contrario.
Debo terminar y se me hace tarde, han sido unas aventuras no relatadas hasta hoy, y quiero hacerme saber que siempre me tendré a mí misma, porque soy lo único que tengo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario