AJAM.

¿Sabéis ese momento en el que creéis que todo lo que desaparecía vuelve?
Pues es verdad y a veces con una alegría, otras con ganas de morirte e irte de aquí. Hay muchos momentos en los cuales te das cuenta que lo perdido, perdido queda. Porque eres una persona a la que le gusta tenerlo todo bajo control, bajo su poder y su mando. Pero es el momento en que te flojean las piernas, y te deshaces con todo lo que conlleva. 

Dioses, como leches pueden doler unas palabras. Una comparación como el resto, como si fueses nada y menos. Antes "lo eras todo" y ahora te has convertido en un escombro. Una cualquiera, como si fueses una ramera. 
Se supone que ya no debería afectar, que todo lo pasado se lo lleva el viento, pero es que no puedo.  No olvido, no paro de sentir y lo paso mal cuando siento. Jamás he dejado de sentir, en todo éste tiempo no he dejado de sufrir.

Quiero volver a ser la yo de antes, esa chica valiente que no lloraba, que tenía un muro enorme y no dejaba traspasar nada. Estaba hecha de otra pasta, de que nada me afectara, no dolía cuando lo hacía y todo aquello que sentía no se decía. 
Ya no soy así, no es como me siento. Rompieron mis muros, mis barreras... Acabaron con todas ellas y aquí estoy, escribiendo ésto a altas horas de la noche cuando se supone que debería aprovechar para descansar, me hallo tras una pantalla sin dejar de teclear. 


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